¿Azúcar o miel?

¿Qué diferencia hay entre el consumo de azúcar y el de miel y su aporte a nuestro organismo?

Azucarera         Cuchara de miel chorreando

Sustituir el azúcar por la miel es una buena medida dietética y que supone un valor añadido para nuestra salud.

Si bien es verdad que el contenido calórico del azúcar y de la miel es prácticamente el mismo (es decir, engordan igual), la miel contiene proporciones pequeñas de varios micronutrientes de gran valor nutritivo y con efectos beneficiosos para la salud.

La miel contiene un 80 por ciento de azúcar en forma de fructosa, pero es mucho más que azúcar.

También tiene más ventajas en cuanto a la aportación de calorías, confiriéndole un papel importante en el cuidado del cuerpo con respecto al exceso de calorías del cuerpo. La miel contiene un 20% de calorías menos que el azúcar de mesa y, además, un poder edulcorante más elevado, de tal forma que se precisa de menos cantidad de miel que de azúcar para alcanzar el mismo grado de dulzor.

Por el contrario, el azúcar común contiene de forma exclusiva un solo glúcido: la sacarosa y su importancia nutricional es puramente calórica. La sacarosa es asimilada por el organismo de forma más complicada, ya que requiere una digestión y transformación en azúcares más sencillos.

Sin embargo la miel está formada por, primero, fructosa y glucosa de más fácil digestión, y segundo, contiene proporciones pequeñas de varios micronutrientes: aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, minerales (azufre, hierro, calcio, potasio, fósforo, magnesio, cobre, manganeso) y vitaminas (C y grupo B).

Es decir que el azúcar es un alimento que sólo aporta calorías vacías y puede considerarse un alimento superfluo.

La miel, por su parte, contiene propiedades antibióticas, antiinflamatorias y desinfectantes procedentes de las plantas empleadas por las abejas en su elaboración.